Metro de Madrid

Por | 31 marzo, 2014 | 0 comentarios

Ofreció sus primeros servicios subterráneos en 1919, cuando el rey Alfonso XIII inauguró la primera línea, que iba desde Cuatro Caminos hasta Sol, con la estación de Chamberí —de la que hablaremos más adelante— en medio del trayecto. Con esas nuevas infraestructuras, Madrid podría considerarse ya una ciudad europea de pleno derecho, con las obra de la Gran Vía a todos gas, iniciadas nueve años antes, y la vocación de dejar de ser ese “pueblón manchego”, en expresión de los miembros de la Generación del 98. En el vecino Portugal, las primeras líneas de metro de Lisboa se inauguraron en 1959, mientras que en Roma el suburbano empezó a funcionar en 1930. En París, la primera línea del Métropolitain se abrió en 1900, construida con motivo de los Juegos Olímpicos celebrados en aquel año.

Durante la Guerra Civil española, las estaciones de metro se convertirían en refugio habitual para los madrileños, ante el peligro de los bombardeos de la aviación de Franco y de sus aliados alemanes e italianos.

Volviendo al presente, el metro de Madrid goza de buena fama entre los ciudadanos de la capital, pese a las protestas recientes por la subida de los billetes, con unos precios que están al nivel del de otras capitales europeas con mayor renta per cápita. Pero la velocidad, la frecuencia —sobre todo de día— y la limpieza de las instalaciones lo convierten en un medio de transporte cada vez más usado, como demuestra este dato: 634 millones de desplazamientos en 2011.

Con un total de 12 líneas y 238 estaciones, el Metro de Madrid se acerca cada vez más a la periferia, con acceso a municipios como Alcobendas, Leganés o Getafe, aunque el complemento con los trenes de cercanías es recomendable para trayectos largos dentro de la propia ciudad —Chamartín y Atocha, por ejemplo— e indispensable para excursiones a lugares de interés cultural como San Lorenzo de El Escorial, Alcalá de Henares o Aranjuez.

Y volviendo a la citada estación de Chamberí, es curioso saber que se cerró al público ya que con la apertura de nuevas estaciones se hizo prescindible esa parada, por lo que quedó como congelada. Hasta antes de que se convirtiera en museo, se podían contemplar, viajando en la Línea 1, esos vestigios del pasado, con anuncios de los productos de la época (Anís del Mono) y los azulejos estilo parisino por las paredes que se estilaban entonces (y que, afortunadamente, parece que vuelven). Desde 2008, se reconvirtió en un pequeño museo sobre el metro de la época, conservando la estética que se mantuvo hasta el día de su cierre, un 21 de mayo de 1966. Una buena manera de conocer el pasado del medio de transporte más rápido y cómodo para moverse por la ciudad.

La estación más famosa y clave de la red es la de Sol, que está situada a poco más de 200 metros de nuestro hotel. Desde ella, podemos llegar a casi cualquier punto de la ciudad de Madrid en menos de una hora. Fue una de las primeras estaciones de la red, pero en los años 80 se adecentó para adecuarla al enorme tránsito de viajeros que soporta cada día. Aquí os dejamos con un vídeo de los primeros tiempos tras esta reforma.

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