
Es una de las mejores alternativas para huir del mundanal ruido, para desestresarse, para olvidarse de los problemas. Se presenta como un remanso de paz y tranquilidad en el corazón de la gran urbe.
El Real Jardín Botánico de Madrid es una magnífica opción para escapar de la locura cotidiana y parar el tiempo. Se encuentra situado en la Plaza de Murillo número 2.
Esta gran extención está dividida en 17 zonas diferentes para facilitar la visita de los turistas o curiosos. De entrada, una colosal rosaleda recibe a los visitantes.
Pero quizás uno de los espacios más cuidados es el de las plantas ornamentales, que sorprenderán a más de uno. Tampoco se pueden perder el invernadero Santiago Castroviejo Bolibar y la Estufa de Las Palmas, donde encontrarán plantas exóticas de otros climas.
El lugar abre todo el año a las 10 de la mañana pero su horario de cierre varía según el mes. En marzo cierra a las 7 de la tarde, en abril a las 8 y los meses de buen tiempo (mayo, junio, julio y agosto) a las 9 de la noche.
La mejor forma de trasladarse hasta allí es empleando el Metro, ya que la Línea 1 (Pinar de Chamartín.Valdecarros), le dejará al lado si se baja en la estación de Atocha o en Atocha Renfe.
También puede llegar en la Línea 2 (Cuatro Caminos-La Elipa), apeándose en la estación de Banco de España.
El precio de la entrada general es de 3 euros, aunque los estudiantes con carnet sólo pagan 1,50 euros. Además, los menores de 10 años y los mayores de 65 tienen el acceso gratuito al recinto.
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